Algunas de las características que presentan las empresas que empiezan a caer después de haber sido exitosas son:
- Se desmorona el liderazgo: muchas veces hay cambios generacionales o el cambio de liderazgo no se hace correctamente. Se ha perdido el principio donde va primero el “Quién” y después el “Qué”, provocando esto que la empresa deje de tener a las personas correctas, en el puesto correcto, afectando el desempeño correcto.
- Se pierde la brújula: al no tener a las personas correctas en el liderazgo, se pierde el enfoque central de la estrategia y se empieza a tratar de innovar en una dirección incorrecta, aunque esto sea bien intencionado llevará a la empresa al precipicio. Un ejemplo de esto ha sido en el último tiempo Disney, una empresa orientada a la familia empezó a cambiar su enfoque a temas anti-familia (perdieron la brújula), creyendo que era la nueva ruta para seguir. Hace poco tiempo después que las acciones de Disney empezaran a caer volvió a regresar su antiguo CEO, con el mensaje claro de: tenemos que retomar lo básico, aquello que hizo grande a Disney. Esto no significa que es prohibido innovar, únicamente significa que se debe innovar hacia la dirección correcta, la cual es aquella que te hace avanzar dentro de tu negocio central, es aquella dirección en donde sigues aprovechando tus ventajas competitivas, es aquella en donde tu nicho de mercado se amplía o se profundiza de forma natural, es aquella basada en los motores que te hacen crecer.
- Se pierde la disciplina: muchas empresas cambian su realidad cuando sienten que ya lo lograron, que ya no tienen que esforzarse más por seguir brindando de forma continua productos o servicios extraordinarios a sus clientes. La ejecución óptima no significa reaccionar, significa mantener el ritmo de ejecución con rutinas y hábitos que te llevan al alto desempeño. Normalmente cuando se pierde la disciplina aumenta la burocracia y el drama dentro de la organización.
- Se pierde la razón de ser: El propósito deja de ser importante y el vivir los valores de la organización pasa a ser algo opcional. Cuando la empresa pierde su propia personalidad puedes perder lo que algún día fue la base de tu éxito.
¿Cómo sucede esto?
- Arrogancia: cuando una empresa alcanza el reconocimiento y los ingresos soñados o lo que la empresa considere como éxito, es posible que nazca el orgullo, provocando el inicio de la arrogancia, nublando con esto los principios que llevaron a la organización a ser exitosa. La defensa y ataque contra todo lo que podría amenazar al orgullo actual inicia, se pierde la humildad y empiezan a cambiar las decisiones racionales por las decisiones emocionales que defienden el estado de arrogancia.
- Indisciplina: La forma antojadiza de operar y la baja comunicación aparecen, haciendo esto que la alineación dentro de los equipos de trabajo y el liderazgo empiece a desaparecer paulatinamente, continúa con la toma de decisiones centralizada y la pérdida de gestión del desempeño de la organización.
- Riesgo: la toma de decisiones basada en el orgullo y no en datos aparece, desaparece la evaluación de riesgos, el deseo de lanzarse por algo que no tiene sentido de negocio pero que alimenta el ego aparece.
- Recetas milagrosas: se empieza a creer en decisiones milagrosas, metodologías no comprobadas y en caminos motivacionales que no llevan al lugar correcto.
Ahora si lo pensamos al contrario, ¿qué hacen las empresas que mantienen sosteniblemente su crecimiento a pesar de las circunstancias cambiantes?
Escríbenos si quieres saber más sobre este tema.
Te dejo un link con un testimonio de lo que hacen las empresas que crecen:
https://bit.ly/ScalingM



